No es ninguna novedad, sino una de las reglas básicas del mercado, aquella que dice que a menor precio, mayor demanda o, como reza el dicho popular, para que unos suban es necesario que otros bajen. La irrupción de las llamadas “low cost”, compañías aéreas de bajo coste (CBC), ha trastocado por completo el mercado y amenaza a las grandes compañías con seguir avanzando a pasos agigantados. Por el momento, en España de cada 100 turistas que nos han visitado entre enero y marzo de 2008, 42 lo han hecho a través de compañías de vuelos baratos.

Según datos del Ministerio de Industria, durante los tres primeros meses del año los aeropuertos españoles recibieron 12,1 millones de pasajeros, de los cuales 5,1 llegaron en vuelos de aerolíneas de bajo coste. Estas cifras suponen un incremento del 31,5% respecto al año anterior, frente al descenso del 1,5%, registrado por las compañías tradicionales. Además el grado de ocupación de los vuelos en CBC estuvo un 4,5% por encima del de las compañías aéreas tradicionales, con unas cifras del  82,5% y el 78%, respectivamente.

La agresiva Ryanair, que ha sido protagonista de diversas guerras de precios, lidera el ranking de CBC, con 548.000 pasajeros internacionales, seguida de cerca por Easyjet, con 354.000 pasajeros y Air Berlin, con  309.000 pasajeros. El principal mercado de origen fue el Reino Unido y el destino más visitado Cataluña. Ingleses, alemanes e italianos, los principales turistas europeos en nuestro país, se decantaron por los enclaves costeros, convirtiendo a los aeropuertos de ciudades como Palma de Mallorca, Barcelona, Alicante o Tenerife en auténticos hervideros de tránsito internacional.

Desde que, a comienzos de la presente década, las CBC iniciasen su andadura en el mercado, el éxito de las mismas es indiscutible e internet ha sido su mejor arma. Siguiendo la estela de la estadounidense Southwest Airlines, las aerolíneas europeas de bajo coste han sabido hacerse un hueco en el mercado y competir con sus superiores. Su lema: llenar el avión a precios muy bajos y mediante unos sencillos trámites que cualquiera puede efectuar desde su casa frente a la pantalla de un ordenador conectado a la red. Su influencia es tal que compañías que se tenían tan a buen seguro como Iberia, nacida bajo el paraguas proteccionista del Estado, se han visto forzadas a competir en los mismos términos. Clickair, hermana menor de Iberia, es el ejemplo más notable en España. La pregunta es: ¿las compañías tradicionales están condenadas a extinguirse a largo plazo?

Enlaces de interés:

Estudio sobre las CBC del Ministerio de Industria, marzo 2008
Las low cost copan el cielo europeo, reportaje de El País
Un cielo abierto a todos, reportaje de Cinco Días



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